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DIFERENCIAS ENTRE LOS GASTOS ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS EN LAS RELACIONES PATERNOS-FILIALES

DISTINCIÓN GASTOS ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS

Si se encuentra inmerso en un proceso de separación, divorcio o medidas paterno filiales en Sevilla o en cualquier parte de España, como bien sabrá no es sencillo diferenciar los gastos ordinarios y extraordinarios de los hijos cuando los progenitores están divorciados o simplemente la unión de hecho ya no existe y por tanto, no hay convivencia común de ambos progenitores.

Como sabéis el convenio regulador es una herramienta bastante práctica para regular las relaciones paternofiliales que regirán entre los progenitores y los hijos comunes, en este artículo, nos centraremos concretamente en los gastos ordinarios y extraordinarios, dejando al margen el resto de las medidas paterno-filiales que podrían regularse en el convenio regulador.

En este post nos concentraremos principalmente en el contenido de las Sentencias del Tribunal Supremo y de algunas Sentencias de Audiencias Provinciales, con la finalidad de conocer como clasifican los gastos nuestros Tribunales.

En este sentido es importante, que tengamos en cuenta que existen convenios reguladores que adoptamos de mutuo acuerdo con pactos totalmente distintos a los que ahora vamos a exponer, pero ello no significa que dicho pacto sea correcto y mucho menos que vincule a otros convenios reguladores. De este modo, existirán convenios reguladores con distinto contenido totalmente opuesto, pero como hemos expuesto no servirá de precedente para los futuros convenios reguladores, al contrario de lo que ocurre con las Sentencias del Tribunal Supremo que sí creemos deberían aplicarse en caso de disputa en el momento de pactar las estipulaciones del convenio regulador.

¿Qué son los gastos ordinarios?

Los gastos ordinarios son los que, siendo necesarios, son previsibles y periódicos, que son sus notas diferenciales características. Su satisfacción ha de realizarse con el importe de la pensión de alimentos.

¿Qué abarca los gastos ordinarios?

Son los destinados a cubrir necesidades comunes, los de vestido, ocio, educación, incluidos los universitarios en centro públicos (recibos expedidos por el centro educativo, seguros escolares, AMPA, matrícula, aula matinal, transporte y comedor en su caso, material docente no subvencionado, excursiones escolares, uniformes, libros).

Otra posible definición: aquellos que siendo, como dice el art. 142 Código Civil, imprescindibles para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, educación y formación, embarazo y parto, matizado este carácter de imprescindible por el orden socioeconómico de la familia, se han podido prever y son de una periodicidad regular.

¿Qué son los gastos extraordinarios?

Son aquellos que tienen un carácter excepcional,  que sean imprevisibles, necesarios y adecuados a la capacidad económica de ambos progenitores.

¿Qué abarca los gastos extraordinarios?

Los gastos extraordinarios se abonarán al 50% por ambos progenitores, debiendo siempre ser consensuados de forma expresa y escrita antes de realizarse el desembolso. Se entenderá prestada su conformidad, si requerido un progenitor por el otro, de forma fehaciente, es decir, que conste sin lugar a dudas la recepción del requerimiento, se dejare transcurrir el plazo de diez días hábiles sin hacer manifestación alguna. En el requerimiento que se realice el progenitor que pretenda hacer el gasto, deberá detallar el gasto concreto que precise el hijo, y adjuntar presupuesto en el que figure el nombre del profesional que lo expida.

En caso de discrepancias, el gasto extraordinario deberá ser autorizado por el Juzgado, conforme al art. 156 del Código Civil, salvo razones objetivas de urgencia.

Se entiende por gastos extraordinarios de educación las clases de apoyo escolar motivadas por un deficiente rendimiento académico y por gastos extraordinarios médicos los odontológicos y tratamientos bucodentales (incluida la ortodoncia); logopeda; psicólogo; prótesis; fisioterapia o rehabilitación (incluida la natación) con prescripción facultativa; óptica; gastos de farmacia, no básicos y con prescripción médica, y en general los no cubiertos por la sanidad pública o por el seguro médico privado que pudieran tener las partes.

 

Son gastos ordinarios no usuales las actividades extraescolares, deportivas, idiomas, baile, música, informática, campamentos o cursos de verano, viajes al extranjero, cumpleaños y otras celebraciones, tales como la Primera Comunión, así como los gastos de colegio privado, los cuales deben ser consensuados de forma expresa y escrita para poder compartir el gasto, y a falta de acuerdo serán sufragados, por quien haya tomado la decisión de forma unilateral, sin que proceda la autorización judicial subsidiaria para compartir el gasto, al no revestir carácter estrictamente necesario, y sin perjuicio de la acción del artículo 156 del Código Civil , si la discrepancia estriba en si deben o no los menores realizar la actividad.

Los gastos vinculados a la vivienda.

Otro aspecto importante es el reparto de los gastos que genera la vivienda. En este sentido, sin profundizar en esta temática debemos comentar que el progenitor a quien se atribuye el uso y disfrute del que fue domicilio conyugal o familiar tendrá la obligación de hacer frente los gastos propios del uso del mismo –como son los suministros y consumos, las cuotas mensuales de la comunidad ordinaria de propietarios y la tasa de recogida de residuos urbanos o de basura–; debiendo sufragar los propietarios, en función de su cuota de propiedad, las aportaciones mensuales de amortización de la hipoteca que grava la vivienda familiar, el seguro del hogar, el IBI, las derramas y demás gastos inherentes a la propiedad, todo ello hasta la venta o división dela cosa común, según el caso.

Problemática.

Muchos de estos gastos que durante la vida en común han sido aceptados de forma pacífica y consensuada por ambos progenitores se convierten en objeto de discusión entre ellos cuando se inicia el conflicto familiar, lo que obliga a tomar una decisión al respecto –tras realizar el pertinente análisis de la necesidad, la previsibilidad y la periodicidad del gasto–, teniendo en cuenta si dicho desembolso se venía produciendo con anterioridad a la ruptura familiar; en este último caso, podría interpretarse como un signo de consentimiento tácito del gasto, atendiendo a la teoría de los actos propios.

¿Tienes dudas sobre los gastos ordinarios y extraordinarios? ¿Pretendes elaborar un convenio regulador? Consulta a nuestro equipo de abogados, expertos en derecho de familia.

Sevitia Equipo asesor y jurídico.